Kostas Vaxevanis reclama a los periodistas que vuelvan a ejercer como un verdadero contrapoder

Kostas Vaxevanis reclama a los periodistas que vuelvan a ejercer como un verdadero contrapoder
"La prensa debe recuperar su papel como contrapoder y sellar definitivamente su alianza con la sociedad y abandonar el lugar junto a los poderosos que ha ocupado en las últimas décadas". Así de tajante se mostraba ayer el periodista griego director de la revista Hot Doc, Kostas Vaxevanis, en su intervención dentro del ciclo de conferencias "Economía, Sociedad, Crisis y Ciencia" organizado con motivo del 40 aniversario de la Universidad de Córdoba. Vaxevanis, que ha visitado Córdoba para recibir el VII Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, convocado por el Sindicato de Periodistas de Andalucía en colaboración con la Universidad y el Ayuntamiento de Córdoba, ofreció una verdadera lección de periodismo. Habló de ética y de cuál debe ser el papel de los medios de comunicación, a los que acusó de haberse vendido a los bancos y a los poderosos. Reclamó la necesidad de recuperar una verdadera libertad de prensa que asegure la recuperación de la democracia.

La levedad del alma. Belmonte

Del 11 de enero de 2013 al 24 de febrero de 2013.

Si Belmonte fuera científico, sería psiquiatra. No esculpe, arranca emociones.

Son pocos los artistas que detienen su mirada en la gente mayor que seremos: La vieja friendo huevos de Velázquez o El Moisés de Miguel Ángel; El Séneca de Mateo Inurria o Las Brujas de Goya. Son apuestas valientes de artistas que transgreden la oficialidad; gestos osados en tanto en cuanto suponen un espejo: el de la vejez y la decrepitud del ser humano.

Esta exposición antológica, denota la maestría de Belmonte que, como Picasso en su primera etapa de azules, nos muestra la belleza impecable de sus Nadadoras y sus Hombres Pájaro, la perfección en la estética y la técnica para atreverse luego con el devenir del Ser, certero, inevitable; de retratar y retratarnos en la beldad de la senectud, de la pérdida de lo que fue, en la vuelta al juego, a la tierra; de la mirada astuta del ave, que todo lo ve y lo cuestiona, a la del que es mirado, en la carne plegada que sigue siendo bella tamizada por sus manos.

Son más que figuras. Son una forma de pensar, de sentir y de hacer algo diferente. Con su mirada transgresora, Belmonte parece decirnos sean ustedes como tengan que ser: jóvenes bellísimos, contorsionistas, aves, prostitutas, viejos… y sin embargo llenos de la belleza y la ternura que están presentes por igual en cualquiera de ellas. Es el equilibrio ante la vida, tan difícil; o no.

En él, la levedad es pasar sin hacer daño, sin rozar la tierra, sin imponer, sin molestar; en equilibrio perfecto con el espacio, donde éste se antoja una excusa para un diálogo con lo eterno y lo etéreo, con la mente, en un soliloquio que nos enfrenta a lo más hondo.

En una sociedad del culto al cuerpo, que ha perdido el reconocimiento y la reverencia a los mayores, en un mundo virtual pegado no obstante al suelo, la posibilidad de alcanzar el vuelo, la belleza de la juventud y la pérdida aparente de la memoria en la vejez, advierte de la locura y la vorágine en que estamos sumergidos y reivindica la cultura del Sur; la de la reverencia al tiempo transcurrido sin prisa.

 Matilde Cabello. Textos y comisariado