Los bancos de azulejos de "Los patos": arte talaverano en estado de abandono

Los jardines de la Agricultura ("Los patos", entre la Victoria y la estación para los muy desorientados) fueron concebidos como un gran espacio de esparcimiento para los cordobeses, que vino a sustituir al primitivo paseo circular de la Victoria, allá por los años 60 del siglo XIX.

El otro día, preparando con el compañero Malabaddon un paseíllo guiado por la zona, nos topamos con los bancos revestidos de azulejos que adornan el parque. No teníamos gran idea de su origen y un pequeño cuaderno didáctico de la historia de los jardines nos decía, simplemente, que habían sido instalados a finales del siglo XIX para completar el proyecto del parque.

No sabíamos cómo encajarlos en la charla más allá de la mera curiosidad, hasta que nos fijamos en que uno de ellos, el más cercano al estanque de los patos, tenía una firma parcialmente reventada por algún homínido etilizado. Apenas puede leerse en ella "J. Ruiz de [...]na. Talavera".

Bastó rebuscar un poquillo en la red para dar con el autor de los azulejos: Juan Ruiz de Luna, uno de los más importantes ceramistas talaveranos. A Ruiz de Luna, nacido en Noez (Toledo) en 1863, se debe la recuperación de antiguas técnicas que llegaron procedentes de Flandes en el siglo XVI, así como su perfeccionamiento y adaptación a los medios del siglo XX. Es tal su relevancia que el museo de cerámica de Talavera, uno de los más importantes del mundo, lleva su nombre.

Los azulejos de "Los patos" están repartidos en varios conjuntos. Un banco parece aislado junto al estanque, otros pocos se alinean en la avenida de Cervantes y el grupo más representativo está en el centro del parque, delimitando un espacio hoy vacío, en el que se encontraba un pequeño quiosco habilitado como biblioteca de obras de Séneca. Es por ello que los bancos de esta zona están adornados con citas célebres del filósofo cordobés.














El estado de conservación general es bastante malo: los azulejos están parcialmente arrancados, golpeados y llenos de barro y musgo. Asombra, eso sí, la viveza de los colores después de estar durante más de un siglo expuestos al sol del verano cordobés. Comentábamos el otro día, y me parece que acertadamente, cómo los bancos ya no se deberían considerar mobiliario urbano, sino una pieza artística de alto valor, y como tal deberían ser identificados y protegidos, restaurándolos y desenterrando los que están medio cubiertos por materiales de relleno.

Por cierto, el paseo guiado salió bastante bien, y se repetira próximamente, iremos avisando.

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Edito: el conjunto de citas de Séneca, fotos de la antigua biblioteca y otros datos interesantes en este artículo de Paco Muñoz en la Calleja de las Flores. Gracias, Manolo.

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